Wednesday, February 14, 2018

El Profe Joe lee, a la luz de un fogón en la playa... De "Ciudadela", de "Antonio" de Saint Exupery


- Dice Antonio... :


(...) Soy el que habita. Os tomo sobre la tierra fría. Oh pueblo desolado, extraviado en la
noche, moho de las hendiduras de la corteza que retiene todavía un poco de agua en la
vertiente de las montañas que cae hacia el desierto.

Yo os digo: "He aquí a Orión y la Osa Mayor y la Estrella Polar." Y habéis reconocido
vuestras estrellas; os decís uno a otro: "He aquí la Osa Mayor, he aquí a Orión y la Estrella
Polar", y al poder decir: "He hecho siete jornadas de marcha en dirección a la Osa Mayor" y al
comprenderos mutuamente, he aquí que habitáis en alguna parte.

Así, con el palacio de mi padre. "Corre se me decía cuando era muy niñoa
buscar las frutas en la despensa..." Y me despertaban, nada más que pronunciando esa palabra, el olor. 

partía hacia la patria de los higos maduros.

Y si te digo `Estrella Polar", viras entero, en ti mismo, como orientado, y oyes el
entrechocar de las armas de las tribus del Norte.

Si he escogido la meseta calcárea del Este para la fiesta, y la salina del Sur para los
suplicios y si de ese lote de palmeras he hecho reposo y albergue para las caravanas,
entonces he aquí que te reconoces como en tu casa.

Querías reducir esos pozos a su uso, el cual es procurar el agua. Mas agua es lo que es
esencia del agua. Y no es lo mismo no existir todavía que morir de sed.

Habitará mejor aquel que, falto de agua, se seca en el desierto soñando con un pozo que
conoce, del que oye en su delirio rechinar la polea y crujir la cuerda, que aquel que al no
sentir la sed ignora, simplemente, que hay pozos tiernos hacia donde conducen las estrellas.

No honro tu sed porque enriqueces tu agua con una importancia carnal, sino porque te
obliga a leer en las estrellas, y en el viento, y en las huellas de tu enemigo sobre la arena. Por
eso es esencial que comprendas que sería caricatura de la vida, para animarte, rehusarte al
derecho a beber; pues entonces simplemente exaltaría tu vientre con el deseo del ;gua, sino
que importa simplemente que te someta, si deseas abrevarte, al ceremonial de la marcha bajo
las estrellas y de la manivela enmohecida, que es cántico que da a tu acto significado de
plegaria, a fin que el alimento de tu vientre se haga alimento de tu corazón. (...)

(...) 

Pero soy aquel que habito, y no tocarás a tu mujer sino cuando se hayan celebrado las
bodas, a fin de que tu lecho sea victorioso. 

Y, por cierto, los hay que morirán de amor al no poder unirse; mas los muertos por el amor serán condición del amor, y al condolerme de los que se aman los favorezco para que soporten los diques y las murallas y el ceremonial que funda el rostro del amor; no es el amor lo que les otorga, sino el derecho a olvidar el amor.

No seré menos loco que si, con el pretexto que no todos pueden esperar poseer el
diamante, ordenara que todos los diamantes fueran arrojados en el horno, a fin de salvar al
hombre de la crueldad de su deseo.

Si desean una mujer a quien amar, preciso me es salvarles el amor.

Soy el que habita. Soy el polo imantado. Soy la semilla del árbol y la línea de fuerza en
el silencio a fin que sean un tronco, raíces y ramas y tales flores y frutos y no otros, tal
imperio y no otro, tal amor y no otro, no por rechazo o desprecio de los otros sino porque el
amor no es una esencia hallada como objeto entre los objetos, sino coronamiento de un
ceremonial como lo es la esencia del árbol, el cual domina su esencial diversidad. 

Soy la significación de los materiales. Soy basílica y sentido de las piedras. (...)

(...)

Un poema perfecto que residiese en los actos y que exigiese todo de ti mismo, hasta tus
músculos. Tal es mi ceremonial.

Tenues ecos, esbozos de movimiento, que anudo a ti con las palabras dotadas de poder.
Invento el juego de las galeras. 

Tú quieres participar e inclinar un poco los hombros.

Pero las reglas, pero los ritos, pero las obligaciones, y la construcción del templo, pero
el ceremonial de los días, ciertamente he ahí otra acción.

La escritura ha sido convertirte a ellos haciendo que te conocieses poco así
transformado, y esperar.

Y ciertamente, así como puedes leerme distraído y no sentir, puedes experimentar el

ceremonial sin crecer. Y tu avaricia puede morar cómodamente en la generosidad del ritual.  (...)



(...) ¿Dónde se estableció pues que el don esencial es el don de la senda que seguir para
llegar a la fiesta?

Y primeramente, para juzgar tu civilización quiero que me digas cuáles son
tus fiestas, qué gusto tienen para el corazón, y puesto que son instante de paso, puerta franca, nacimiento fuera de la crisálida tras la mutación, de dónde vienes y adónde vas.

Sólo entonces sabré qué hombre eres, y si vale la pena que seas próspero en tu salud, en el funcionamiento de tu vientre y en tu número.

Y puesto que acontece que para que tiendas hacia tal senda es preciso que sientas la sed
en esa dirección y no en otra y que ella será suficiente para su ascensión, porque guiará tus
pasos y fertilizará tu talento como ocurre con la pendiente hacia el mar con que me basta
aumentarte para obtener de ti navíos, quiero que me ilustres sobre la calidad de la sed que
fundas en los hombres de tu dominio. 

Porque sucede que el amor, esencialmente, es sed de amor, la cultura, sed de cultura, y el placer del ceremonial hacia la perla negra, sed de la perla negra en el fondo de los mares. (...)

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